San Valentín sin broncas: 3 trucos de tu psicólogo online para evitar discusiones

San Valentín sin broncas: 3 trucos de tu psicólogo online para evitar discusiones

En uno de los días más románticos del año, no es tan raro acabar discutiendo. San Valentín es el momento perfecto para declarar y/o reafirmar nuestro amor. Pero la psicología advierte: cuidado, puede acabar en tragedia. Es un día en el que las heridas mal cerradas o viejas rencillas pueden salir a la luz.

1. Los reproches no son para San Valentín

Esto no quiere decir que debas tragar con todo, que si algo te ha herido no puedas mostrar tus sentimientos, pero no sueltes la mano a la serenidad. El reproche (sí, el reproche y las pullas) generan en la pareja distanciamiento y una nube negra que se cierne sobre vosotros durante toda la cena. Una vez que se instaura, solo el perdón profundo puede acabar con ello, y este perdón no es tan fácil de conseguir. Por eso, según nos dice la psicología positiva, intenta no acabar en el reproche. Nunca es necesario para que tu pareja sepa que estás dolido por algo.

A menudo lanzar pullas al otro es nuestra forma de sentir un alivio relativo sobre el malestar, pero esto acaba produciendo el efecto contrario: aumenta tu malhumor, acaba con la paciencia de tu pareja y termináis montando el pollo en pleno restaurante. Cena con espectáculo. Por eso, mantén a raya los comentarios mordaces. Apárcalo y háblalo con asertividad al día siguiente.

2. No toda la culpa es de tu pareja

A menudo, si haces una pequeña reflexión sobre cómo ha ido tu día, encontrarás que tu malhumor viene de antes: una acumulación de hechos que han ido acabando con tu paciencia. Discusiones con el jefe, retrasos en el metro, las lentejas quemadas y el gato arañando el sofá que compraste hace dos semanas en Ikea. Una y otra situación que hacen que, a la mínima, te enfades con tu pareja. ¿Realmente te enfada que haya llegado tarde a la cena o ya vienes enfadado de casa?

Tenemos la costumbre de frustrarnos y sentirnos heridos con las personas que más cerca tenemos, cuando en muchos casos solo los estamos usando para aliviar nuestra impotencia. ¿Cómo ha ido tu día? ¿Te has sentido mal en algún momento? Dedica unos minutos durante la cena a contárselo, así sentirás alivio y comprensión y podréis continuar sin hostilidades.

3. Si te sientes herido, dilo

El psicólogo y terapeuta de parejas, Hal Rankel, lo tiene claro: si una pulla te hiere, hazlo saber. Siempre de forma asertiva y no desde la victimización. Hacerle entender al otro que tú te has sentido herido (no confundir con culpabilizar y hacer sentir al otro te ha herido de forma directa) puede aliviar mucha tensión. Esto hará cambiar el rumbo de la conversación y de la cena. Sino el resultado está claro: como te he dicho anteriormente, cena con espectáculo.

El amor no todo lo puede. Gestionar mal los conflictos puede hacer que acabéis pasando la peor de las noches. Por eso, toma nota de estos trucos, compra flores y reserva en un bonito restaurante.

One Comment

  1. Pingback: Morder la manzana: la revolución feminista que grita Leticia Dolera

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *