Creencias limitantes: ejercicios para acabar con ellas

Creencias limitantes: ejercicios para acabar con ellas

Todos tenemos una serie de pensamientos arraigados que nos limitan y condicionan a la hora de actuar: creencias limitantes. Ejercicios sencillos desde la Psicología pueden ayudarnos a acabar con todos esos esquemas disfuncionales. Estos esquemas acaban suponiendo para muchas personas limitaciones y condicionantes que les impiden alcanzar el éxito y el bienestar.

¿Qué son las creencias limitantes?

Son aquellos esquemas fijos que nos frenan a la hora de hacer aquello que queremos. Son muy peligrosos y nos dificultan, nos impiden el desarrollo y el crecimiento. Nos empujan a vivir en una zona de confort muy cerrada de la que nos vemos incapaces de salir.

A través de las creencias percibimos y también manifestamos la realidad. Funcionan a través de la combinación de pensamiento, con emoción junto a la acción. Estas creencias, que a menudo son buenas y enriquecedoras, se llaman creencias poderosas. Sin embargo, las que tratamos y combatiremos en este artículo son las peligrosas creencias limitantes. Ejercicios hechos para que rompas los esquemas que te mantienen atado a tu realidad.

Creencias limitantes: ejercicios sencillos

Muchos de los esquemas que arrastramos llevan con nosotros demasiado tiempo. Esto hace que estén muy interiorizados y se hayan convertido en algo interno. Sin embargo, aunque lleve más tiempo, toda creencia limitante puede ser identificada y eliminada.

Los siguientes ejercicios están destinados a que veas qué creencias son las que te limitan y puedas acabar con ellas. Es la mejor forma de alcanzar el pleno desarrollo y acabar alcanzando cualquier meta y objetivo.

1. ¿Qué te limita?

Es el momento de que identifiquemos con exactitud y de forma clara aquello que nos ocurre. Para ello, hay que monitorizar nuestros pensamientos y evaluar el impacto que tienen sobre nuestra estabilidad emocional.

Normalmente, los esquemas mentales generan emociones negativas como la tristeza, la rabia o el miedo, sin que haya un detonante real. El mero hecho de pensar algo, aunque no ocurra, nos hace sentir esas emociones. Ahí hay creencias limitantes.

2. La raíz del problema

Ahora ya has identificado una creencia limitante. El siguiente paso es saber de dónde viene, en qué momento decidiste hacerla parte de ti. Y debes partir siempre de la premisa de que no es real ni constante. Es un esquema falso que tú asumes como verdadero.

Busca qué personas de tu pasado te decían lo mismo que ahora te dices, si recibiste una educación basada en ese esquema. Muchas experiencias traumáticas, ya sean puntuales o mantenidas en el tiempo, nos empujan a interiorizar esquemas.

3. Lo positivo

Interiorizar un cierto esquema te ha aportado beneficios en algún momento que han hecho consolidar ese patrón. Muchas veces, los beneficios son protegernos y darnos seguridad. Vemos el mundo como algo hostil del que queremos sentirnos seguros. Esta necesidad es básica pero no permanece estable. Lo que te daba seguridad con 15 años no es lo mismo que te lo va a dar ahora, sin embargo, repites el patrón. Callarte con tu padre, que tenía explosiones de ira, te protegía, pero no es adaptativo a la hora de callarte ahora con tu jefe.

4. Creencia opuesta

Lo que esta creencia nos dice es que solo hay una única forma de vivir y de hacer las cosas. Pero ¿cuántas veces tu creencia no tuvo razón? ¿Cuántas veces hiciste las cosas de forma diferente y tuviste éxito? Busca todos aquellos donde te hayas dejado llevar por la creencia opuesta a la limitante, es decir, por la creencia poderosa. Haz una lista con todos esos recuerdos.

5. Crece

¿Cómo defines ahora la creencia poderosa? Escoge esa frase que se repite en tu cabeza, como soy capaz de decirle a mi jefe lo que no me gusta, y repítela. Repítela cada día y ponla en práctica. Al principio es un ejercicio consciente y con esfuerzo. Con el tiempo, lo interiorizarás y será automático. Se convierte en tu nueva forma de vivir.

Las creencias limitantes parten, en ocasiones, del exterior, de todo aquello falso que nos dijeron y que dimos por bueno. Es el momento de desprenderse de viejas cadenas y seguir adelante. Acaba con tus esquemas negativos y busca todos aquellos positivos que realmente necesitas para vivir mejor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *