Aumenta tu productividad con estas 5 técnicas

Mejorar tu productividad es prioritario

Todos tenemos una serie de valores y fortalezas que debemos saber desarrollar para alcanzar nuestros objetivos. Desde ser más productivos a primera hora o tener una mayor capacidad de concentración, hasta hacer dos cosas a la vez o trabajar bien bajo presión. Conocerlas y explotarlas es ahora mismo prioritario.

Te presento 5 rutinas diarias que han demostrado máxima eficacia para aumentar la productividad. Eso sí, algunas te chocarán a primera vista. Tranquilo, estúdialas todas y pon en prácticas aquellas con las que estés en sintonía. ¿Te parece?

5 métodos para mejorar tu productividad

Aunque no son las únicas rutinas que existen, sí son las más probadas y eficaces. De hecho, yo personalmente he probado las 4 primeras (la quinta, por mi ritmo de vida, me es imposible, aunque sí conozco una persona que la utiliza y le va bastante bien: Víctor Martín).

Vamos a verlas.

1. Primero lo prioritario

Para eso, utilizamos el método Most Important Task, centrándonos en los realmente esencial e importante.

Lo normal son las listas interminables de tareas que no llevan nada más que al agobio y la frustración. De esa interminable lista, suele haber tres que son realmente importantes. Coge esas tres y trabaja con ellas el 80% del tiempo total. Si tienes una jornada de 8 horas, el 80% de esas 8 horas a las tres tareas; algo así como 6 horas y media.

La clave está en que hagas estas tres tareas primero, siempre primero. El resto del tiempo, la otra hora y media podrás hacer otras tareas.

Al principio cuesta. Parece que la totalidad de la lista es fundamental. Si analizas todo en profundidad, los plazos de entrega y su prioridad, verás que no es así. De 100 tareas, no puede haber 99 cruciales. Si es así, tenemos un problema.

Identifica las 3 tareas prioritarias nada más empezar el día. Agéndalas y ponte manos a la obra. Debes hacerlo cuanto antes. Si dejas que pasen los minutos, te distraerás y caerá la eficacia.

Existen diversas aplicaciones que te ayudarán en este punto. Yo te recomiendo:

OmniFocus

Things

Todoist

2. Bloques de tiempo

Planifica con antelación qué harás a lo largo de la jornada laboral. Es importante que hagas una estimación precisa del tiempo que te llevará realizar cada tarea. Cuenta también con los imprevistos. Lo ideal es que lo hagas en combinación con el método anterior. Por ejemplo, tenemos 3 tareas fundamentales a realizar en 6 horas y media. Dedica una media de 2 horas por tarea, con esos 30 minutos sobrantes para cosas como ir al baño, beber agua o distracciones. Ojo, no quiere decir que hagas las 6 horas del tirón, sino que sí estarás 6 horas completas realizando esas tareas.

Este método te permite saber exactamente cuánto tiempo necesitas, a qué hora acabarás o dónde te podrás tomar un descanso.

Trabajar en bloques de tiempo te ayudará a aprovechar mejor el tiempo.

3. Técnica de Pomodoro

Es una de las técnicas de productividad por excelencia. Y es perfecta para combinarla con las dos anteriores.

Básicamente consiste en trabajar en pequeños y muy productivos intervalos de tiempos, haciendo descansos muy breves entre ellos.

¿Cómo funciona?

– Escoge la Tarea 1.

– Programa el temporizador en 25 minutos.

– Trabaja de forma intensiva esos 25 minutos. Cero distracciones.

– Suena el temporizador.

– Descansa 5 minutos.

– Trabaja de nuevo 25 minutos.

– Cada cuatro bloques de trabajo, descansa de 15 a 30 minutos.

Como ves, son bloques de trabajo absolutamente pautados, con intervalos cortos. Esa presión de tiempo hace que nos centremos verdaderamente en la tarea.

Yo utilizo una web que te va marcando los tiempos de forma automática. Está todo prefijado, por lo que no tienes que ir introduciendo tú los tiempos.

Técnica Pomodoro

 

4. Intervalos de 90 minutos

Si la técnica de Pomodoro te parece agobiante, esta es una variante mucho más relajada. Se rige por los ritmos ultradianos del ser humano: tenemos 90 minutos seguidos de alta actividad alternados con períodos de 20 minutos con una baja tasa de actividad.

Por tanto, la tarea es sencilla: trabajas 90 minutos de forma activa, descansas 20. Trabajas 90, descansas 20.

Eso sí, lo importante es descansar los 20 minutos completos. Da igual que te encuentres en un pico alto de actividad o en mitad de una tarea importante. Si la alarma suena, debes parar los 20 minutos establecidos. Solo así se alcanza su máxima eficacia.

5. Sueño fraccionado o sueño polifásico

Esta técnica ya era usada por Leonardo Da Vinci, por lo que tal vez te suene.

El sueño normal es el monofásico: duermes una única vez en un ciclo de 24 horas. No solo por costumbre, sino por los ciclos circadianos. Pero este no sería el único posible. Existe otro tipo de sueños que nos permiten descansar de forma óptima: sueño bifásico (2 sesiones de descanso de 4 horas) y sueño polifásico.

El sueño polifásico consiste en dormir pequeñas siestas de 20 minutos con intervalos de 4 horas de vigilia. Con esta técnica, reduces considerablemente las horas de sueño y te permite tener mayores picos de productividad a lo largo del día.

Su mayor problema, es que exige ser muy estricto. Si han pasado cuatro horas, debes dormir, sí o sí. Sino alteras de nuevo el sueño y te tocaría volver a adaptarte. Esto tiene su inconveniente, como puedes observar. Es incompatible con la mayoría de los trabajos o con eventos sociales. Eso sí, si eres capaz de adaptarte a ello, ganarás una media de 28 horas semanales.

Como ves, existen numerosas técnicas que te ayudarán a ser más productivo. Escoge la tuya, comprométete con ella y empieza a lograr todo lo que te propongas.

2 Comments

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